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El Galpón de Chacarita: de la naturaleza al corazón de Buenos Aires

 

El Galpón es un lugar extraño en medio de la ciudad. Al fondo de un pasillo rodeado por las vías del tren y por vagones oxidados que recortan un paisaje del pasado, se vislumbra su presencia amarilla. Este espacio abre sólo los días miércoles y sábados, pero recibe un afluente cada vez mayor de personas interesadas en comprar comida sana, casera y relacionada con el mundo de lo orgánico. También asisten quienes buscan relacionarse con los emprendimientos sustentables y de economía social. Y como siempre también están los que asisten porque el mercado se está poniendo "de moda" en el enclave Chacarita/Palermo. Para todos, hay un lugar en El Galpón.
 
Federico Arce, uno de los coordinadores del lugar y de la Mutual Sentimiento, nos cuenta en una de las mesas del bar que El Galpón surge en noviembre de 2005 como una iniciativa del trabajo de la Mutual Sentimiento en relación a la noción de economía social, "esta mutual es una ONG que brinda servicio a la comunidad" aclara.

Con antecedentes en el quiebre económico de 2001, son pocos los que conocen que este lugar constituía el trueque más grande de toda la Capital. "Había seis pisos de nuestra sede más todo lo que era El Galpón, es decir: había miles de personas haciendo trueque. Cuando eso decae, por varias razones, se abre esta posibilidad: una vez buscando el contacto directo con el productor de arroz descubrimos la diferencia que existe entre el productor y el consumidor final, cómo hay una intermediación ociosa en el medio que eleva los precios no sólo de venta al público en las ciudades si no también de compra a los productores que terminan ganando pocos centavos por su producción y luego en los mercados se revende su producción a un valor mucho mas caro. Nosotros queremos trabajar con aquellas familias productoras que tienen un estilo de vida que involucra el respeto hacia el medio ambiente con su forma de producir, porque ellos tienen otra forma de producir los alimentos: no utilizan ningún tipo de agroquímicos ni de maquinaria compleja, no trabajan para ninguna corporación que les termine proveyendo semillas modificadas genéticamente". 
 

¿Qué diferencia a estos productores del resto?

Los productores de aquí vienen generación tras generación vienen utilizando su propio banco de semillas, usan toda la diversidad de la naturaleza para producir alimentos. En lugar de utilizar plaguicidas, utilizan otras plantas y hierbas para repeler insectos y plagas. Es un circuito que no entra en la lógica de la búsqueda del sistema de rentabilidad que el otro circuito de producción sí tiene. Trabajando bajo los conceptos de la economía social: Precio justo (que el productor venda directamente a su consumidor y que se evite que quien fije el precio provoque bajos ingresos del productor) y Consumo responsable (al ser otro tipo de producción se garantiza al consumidor que viene a El Galpón que el producto respete las normas de calidad y de economía social que seguimos). Muchas veces ese consumidor se termina haciendo amigo del productor y lo va a visitar a su campo y sabe fehacientemente qué es lo que está consumiendo. Una cosa tan básica como la alimentación se va volviendo un nuevo estilo de vida.

¿Qué tipo de público llega a El Galpón?

Es diverso, te encontrás con gente que es ABC1 que tiene un alto poder adquisitivo, al involucrar tantos factores: ser una organización social, trabajar con el tema de la ecología, de la alimentación que se dice que es "orgánica" pero lo que nosotros decimos es que no tiene ningún agrotóxico. La etiqueta de "orgánica" es lo que se utiliza para exportar, que es algo que la verdad no nos interesa y que a lo mejor estamos en contra porque apoyamos la soberanía alimentaria que dice que cada pueblo tiene derecho a alimentarse con lo que produce y no enviando por una cuestión de rentabilidad enviar hacia otros destinos y otros mercados a costa de que la gente de ese país tenga que ver damnificada su oferta alimenticia. Entonces te encontrás con gente muy comprometida con el proyecto social, personas que se acercan por curiosidad, gente que cuida su forma de vida de manera integral. La verdad es que se genera una asistencia particular, se mezclan públicos de diversas clases sociales, todos interactuando entre ellos sin ningún tipo de roce y se complementan.

Dar una vuelta por El Galpón resulta un paseo en el que uno puede degustar productos caserísimos que los puesteros ofrecen y conocer proyectos de reciclado de objetos de uso cotidiano, comprar libros sobre meditación y agricultura orgánica que son "figuritas difíciles" en las ofertas de libreros de la metrópolis. Así como comprar artesanías, pan integral y aceites esenciales a la salida del predio. Pero más allá de la oferta de productos, El Galpón sienta precedente como uno de los primeros almacenes orgánicos a gran escala de Buenos Aires. Con éxito de concurrencia, TuAlmaZen inquirió acerca de la posibilidad de replicar esta propuesta con células que creen trabajo y brinden una mejor alimentación a lo largo de la ciudad, y por qué no, de nuestro país.

¿Es difícil conseguir comida sana en Buenos Aires, más allá de venir a El Galpón?

La verdad es que sí, es muy difícil. Ahí esta lo que te decía de la soberanía alimentaria porque siempre terminamos mandando a otros países los alimentos de mejor calidad por una cuestión de rentabilidad. Nosotros proponemos lo inverso: por qué nosotros tenemos que alimentarnos mal para sostener la balanza comercial u otras economías? También tenemos derecho a alimentarnos bien, si aparte lo producimos nosotros. Es muy costoso conseguir alimentos de altísima calidad o porque son precios prohibitivos o porque directamente no hay.

¿Se están reproduciendo proyectos como El Galpón?

La verdad es que hay intentos de intentar replicarlo. Escapa a la lógica de una feria de puestos de productores, es una propuesta más integral, mas colectiva. Nosotros no apuntamos a que esto sea un lugar de producción orgánica para un nicho, como una cuestión elitista. Nosotros queremos que esto sea una alternativa para lo que ya tenemos. Involucra que el alimento de calidad se pueda vender a precios accesibles, que el consumidor y el productor tengan una mejor calidad de vida, respetar el medio ambiente. Son varios los disparadores los que se desprenden de este proyecto que es una propuesta alternativa a lo que existe hoy. Nosotros queremos que los proyectos así sean sustentables proque empezamos hace cuatro años y no paramos de crecer. Entonces nos interesa mantener la credibilidad del lugar a través del protocolo de producción para que la persona que viene a comprar acá sepa que el producto cumple determinadas normas y por más que esté de moda lo orgánico no podes asegurar que lo es si no lo es.

¿Qué nuevos proyectos tienen?

Acá se genera algo que va más allá de la mera transacción comercial, el productor genera un lazo más fuerte en el que también explica el diferencial de su producto y que transmite un montón de información. Nosotros estamos intentando dar una mejor calidad de vida, eso es lo que también sostiene el crecimiento del lugar, nosotros nos sostenemos de boca en boca, no tenemos ningún tipo de publicidad entonces el que viene lo hace recomendado. Eso habla de una credibilidad y un alcance de El Galpón. Por ejemplo, que vengan los principales chefs de los restaurantes orgánicos a comprar acá te habla de una calidad que no es fácil de encontrar en otros espacios de venta de alimentos.

Cómo llegar a El Galpón

Subnota: "Lo alternativo es caro por no poder aprovechar las facilidades del sistema"

 

Fuente de la imagen: 
Diseño: Delicia Andino
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